¿Bueno, estúpido o solo anticuado?

27 May

Creo que está de más hacer la referencia de los oscuros tiempos financieros en los tenemos “la fortuna” de estar viviendo. No es una queja, es más bien dar pie a mi historia del día de hoy. 

Caminaba por la calle, cuando afuera de una casa me percaté de la existencia de un ser de luz y esperanza, tendido en el suelo y guiñándome un ojo. Se trataba ni más ni menos del mismísimo Nezahualcóyotl, en su forma más conocida por la gente como billete de 100 pesos mexicanos. 

Lo primero que experimenté fué un sentimiento de felicidad, seguido por una especie de sentimiento de justicia. Esto debido a que meses antes, perdí un billete de 100 pesos en la calle, afuera de una vidriera y en menos de 1 minuto ya había desaparecido (esto sin mencionar que era mi último billete y tuve que empeñar mis dólares “de la suerte” para poder llevarme mi mercancía). 

Obviamente sentí mucha felicidad, lo tomé del suelo y cuando estaba por meterlo a mi bolsillo, decidí voltear a los 4 puntos cardinales para ver si podía regresarlo a su dueño original. Quería quedármelos, pero no a costa de la pena de alguien más. 

Me percaté que en la cochera de la casa, estaba la típica “chacha” lavando una camioneta, la vi fíjamente y sonriendo le mostré el billete. Ella inmediatamente se avalanzó sobre mi y dijo “la señora”, tomó el billete de mi mano y se alejó. Quiero suponer que lo que trató de decirme es “la señora acaba de entrar y ella debió tirarlo, ahora mismo voy a entregárselo, muchas gracias”. Claro, esta conversación pasó solo en mi cabeza. 

Ahora me cuestiono si soy bueno, estúpido o mis tan preciados valores están fuera de tiempo. Por un lado mi razonamiento es el siguiente; 100 pesos no me van a hacer más rico ni más pobre, yo no trabajé por ellos y su dueño legítimo no soy yo. Por supuesto que lo que mi lado más oscuro me dice es que la chacha está ahorita comprándose una mansión, un yate y 50 caballos con ese dinero que “estúpidamente” le cedí con buena voluntad. 

Yo siempre he odiado a superman, porque lo tacho de negligente. El no puede matar a nadie, ni lastimarlos gravemente porque su moral de acero no se lo permite. Lo que causa que los villanos escapen una y otra vez causando muerte y destrucción a su paso. Sin embargo, me doy cuenta que también estoy delimitado y mutilado por mis valores, mismos que francamente, no se si ya estén pasados de moda. 

Cada que tengo un nuevo problema, es porque yo actúo según mis valores férreos, porque me niego a robar, a traicionar, a quedar mal. Mi honor, mi nombre y mi apellido son invaluables para mi, pero veo que para los demás esto no importa. Es decir, no todos se rigen bajo ese código y lo peor de todo es que mi forma de actuar me ha traído solo desventajas sociales, amigos interesados, oportunistas y lacra social. 

Al ser ateo, se que estos actos de bondad, se diluyen en el limbo de la sociedad. No creo en la retribución divina, ni en estupideces como el karma o “el universo”. Lo peor de todo, es que el solo el hecho de compartir esta anécdota ya la devalúa socialmente, puesto que los actos nobles, deben permanecer anónimos y ocultos para tener validez. 

Francamente me siento muy turbado. ¿En realidad los actos de generosidad, bondad y honor valen la pena en este siglo?. ¿Qué gano yo, de qué me sirven?. Por el momento, al único que le importan estos actos es a mi mismo, pero no se por qué. No se si estoy condicionado por mi cuna, no se si estoy amaestrado o condicionado y definitivamente no se si es correcto que siga siendo tan inamovible, puesto que jamás he disfrutado de los frutos de esa semilla plantada tantos años atrás. 

¿Qué debo hacer? ¿Qué de bueno tiene ser bueno en un mundo oportunista? ¿Qué beneficio obtengo yo de este protocolo social tan enterregado y olvidado? ¿Acaso me debo modernizar, dejar lo que creo que es bueno y actualizar mis valores a la versión 2013?. 

Siempre he estado obsesionado con cambiar al mundo, pero a como veo las cosas mi voz no se escucha, necesito una posición alta para que pueda ser una figura de influencia, porque desde las sombras, mis actos bondad y generosidad se pierden en el vasto vacío del anonimato y de la insignificancia. 

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4 comentarios to “¿Bueno, estúpido o solo anticuado?”

  1. Ninja Luis mayo 27, 2013 a 1:08 pm #

    MMMMM……. Este post me recordó el dilema por el que pasaba Jaime Astarloa en la novela “El Maestro de Esgrima” de Pérez Reverte….. los conceptos y los probemas no han cambiado en 200 años….

    • Miguel Barragán mayo 27, 2013 a 6:01 pm #

      No he tenido el gusto de leer ese libro, pero te concedo la razón. Los problemas parecen ser cíclicos puesto que la interpretación de los valores que se dicen “inmutables” cambian junto con la sociedad

  2. R mayo 27, 2013 a 1:51 pm #

    Los pequeños actos son los que hacen al mundo bueno o malo. Poco a poco, gente como tú y yo hacemos del mundo un lugar decente, y a veces enseñamos a otros a hacer lo mismo.

    Así que tus actos sí cuentan.

    • Miguel Barragán mayo 27, 2013 a 6:04 pm #

      A mi me gusta creer eso, en serio que si. El problema es que no veo evidencia de ello en el mundo. No por eso significa que de la noche a la mañana voy a realizar un cambio de 360°, pero me encantaría encontrar evidencia de que estas cosas cuentan, porque francamente me estoy desesperando.

      Gracias por tu tiempo de lectura y tu comentario, se agradecen

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