La naturaleza destructiva del humano

8 Abr

Es impresionante como el humano en si, tiene un impulso de destrucción que parece ser incontrolable y del cual he tenido el deleite de enfrentarme cara a cara en las últimas semanas. Pareciera que solo venímos al mundo para destruir y dejar un sendero de muerte a nuestro alrededor, por lo que la socialización y la educación juegan un papel importantísimo en el proceso de inhibir este detestable impulso.

Me pasaron 3 anécdotas que me obligaron a escribir este post, para exhortarlos a hacer algo de inmediato en sus personas y los que lo rodean, no porque el mundo vaya a implotar de tanta violencia, solo para mejorar individualmente y tener una mejor calidad de vida… al menos en mi opinión.

  1. Durante nuestro entrenamiento sabatino en el bosque de los colomos, nos tocó hacer unas “chozitas” de troncos y breaña, a manera de refugios para pasar una noche lluviosa (no nos quedamos para usarlos, pero teníamos que aprender a construirlos sin usar nada más que nuestras manos). La verdad quedaron bastante bien, y se veían bonitas y curiosas debido a que se ve la mano transformadora del hombre dentro de un paraje natural. Total, las dejamos ahí, para probar la resistencia al viento y demás cosas, sin embargo nos llevamos una sorpresa al regresar las semanas entrantes. En vez de haber sido mejoradas por las personas que las encontraron, fueron lentamente destruidas, no fué acción natural causada por el viento, puesto que derrumbaron las vigas y desparramaron los “adornos” que le habíamos puestos, así como se encontraron piedras en el lugar y otras cosas que claramente también pertenecían a la “mano transformadora del hombre”. Nosotros no esperábamos que los refugios duraran para siempre, pero yo pensé que si los encontraban, tal vez decidirían mejorarlos y agregarles más cositas, pero no, lo único que hicieron fué destruirlos por pura diversión.
  2. Durante mi estadía en León de este fin de semana, me tocó visitar un parque llamado “metropolitano”, donde tienen una represa que suerte a la ciudad en la cual se pueden hacer varias actividades propias de un lago. Además tiene bosques y varías actividades recreativas al aire libre, en resumen un parque bonito. Como parte de las atracciones tienen patos pululando por ahí para que les den de comer y entre esos patos me tocó ver una pata con su patito chiquito que todavía era amarillo e indefenso. Para como soy yo, quedé encantado viendo al patito hacer sus cositas, y me senté a observarlo. En ese momento un niño involucionado, empezó a perseguir al patito su madre como es natural intentaba defendero abriendo sus alas y procurándole un escape al patito, en ese momento mi sangre empezó a hervir, pero evité el conflicto puesto que vi que se dirigían al agua, donde estarían a salvo de la amenaza coprocefálica, sin embargo el infante ridículo no contento con ello, comenzó a lanzarles piedras al agua para alcanzarlo, es ahí donde estarllé y fuí a confrontarlo lo más pacientemente que mi sangre ariana lo permite, me paré cerca de los patos (lo más que pude), tomé una piedra del suelo y miré fijamente a los ojos de aquella bestia inmunda (el niño… como de 12 años, bastante crecidito para saber diferenciar entre el bien y el mal), a la hora que lanzó otra piedra lo miré fijamente y le apunté con la piedra en tono de advertencia, el se dió cuenta y osó retarme, tirando otra piedra (esta vez lejos de los animalitos) pero yo seguí firme con mi amenaza, sentí que era mi deber protejer a los indefensos patitos de una amenaza tan grande como lo es un hombre sin educación. Al poco tiempo el infante se retiró y yo lo mantuve con contacto visual todo lo posible hasta dar parte a las autoridades.
  3. Jugando risk, un excelente (o maldito) juego de mesa, me dí cuenta de la verdadera naturaleza humana. Aún jugando entre amigos, el objetivo del juego es destruir y tener una estrategia sólida de invasión, así que para lograr el objetivo hay que usar mucho la lengua de manera venenosa, hacer alianzas para traicionarlos en el momento de más debilidad, meter sizaña entre los demás para que se destruyan y por supuesto, mantener un bajo perfil para que los demás no consideren una amenaza al jugador. Al fin de cuentas es tan solo un juego, pero la dinámica y lo que te hace disfrutarlo es destruir a los demás y ser lo más ruin posible para salirte con la tuya. Aunque al final todos nos divertimos, yo si cuestiono el motor de mi diversión; “destruir y engañar para triunfar” y vaya que se siente bien.

Estas 3 experiencias acaban de pasar en poco tiempo y me pongo a pensar, que podemos hacer para sentir ese placer de destruir, pero en cosas constructivas. Por supuesto quiero dejar de lado el impulso sexual, ya que este tiene motivaciones propias muy poderosas y paralelas. Me pregunto si los doctores sienten ese placer al destruir una enfermedad, o los policías (los buenos… si está dificil, pero si hay) al destruir un acto de vandalismo… no lo se, yo como “ima ninja” en entrenamiento, me siento muy bien al destruir lo que yo considero malo… lo que no se es si destruir lo que destruye, realmente te hace bueno, o simplemente sigues siendo malo, pero canalizado (sin entrar al tema donde lo bueno y malo es relativo).

Espero sus comentarios y aqui les dejo una foto del pobre patito, para que vean si no hubieran hecho lo mismo.

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4 comentarios to “La naturaleza destructiva del humano”

  1. Marlet abril 8, 2009 a 7:52 pm #

    jajaja ya habia pensado poner un post similar en mi blog, a mi también me hirvió la sangre el ver a este individuo molestando a los pobres patitos.. cómo es posible que pueda disfrutar de esos desgarradores graznidos que emitía la mamá pata en su desesperación por salvar a su patito??

    Cuántos niños no enfocan sus juegos en maltratar, atacar o acabar con otros seres??.. recuerdo varios niños que solian divertirse quemando hormigas, con la ayuda de una lupa, o aquellos que le amarraban un hilo a un mayate.. si desde pequeños no los corrigen, porque “al cabo que solo son unos bichitos”, qué podemos esperar cuando sean grandes?

    Afortunadamente estuviste ahi e hiciste algo..me pregunto si alguien mas de los presentes hubiera hecho lo mismo??

  2. Miguel Barragán abril 8, 2009 a 7:57 pm #

    Lamentablemente nadie de los de ahí hizo absolutamente nada, a la gran mayoría le vale que le hagan cosas a los animales o buscarse problemas por “cosas simples”. Pero mientras en mi presencia pasen cosas de ese tipo, jamás me quedaré cruzado de brazos, después de todo es mi deber.

  3. mikevsdinos abril 14, 2009 a 2:41 pm #

    Oh vaya, cuanta destrucción hay en el mundo. Es increible como un grupo de amigos puede actuar tan ruin entre ellos para ganar. Eso del pato es horrible ¿Como hay gente?

  4. Miguel Barragán abril 14, 2009 a 2:49 pm #

    Pero también hay gente “buena” y de hecho, los buenos hacen cosas malas y los malos cosas buenas, para no caer en el maniqueísmo.

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