Tómate la vida leve
Casi casi casi puedo ver la cara de cuanto fulano-sin-nombre procede una frase tan carente de significado como “Llévatela leve”. Un sujeto de apariencia no prolija, portando una barba de 3 días y esbozando una sonrisa estúpida restándole importancia al motivo de nuestra consternación.
Esto me recuerda una vez, que ofrecí una fiesta de halloween en mi casa. Toda la casa estaba adornada, el disfraz era riguroso y los bocadillos “espeluznantes” llenaban las mesas. Bueno, al menos esto desde mis ojos, para otros era una oportunidad de gorronear bebidas y alimentos y nada más.
Todo iba bien en la fiesta, hasta que lelgaron unos “sujetos” invitados de un invitado que nadie conocía… nadie conocía excepto uno de mis entonces amigos. Él dijo “yo respondo por ellos”, a lo que yo accedí a abrir las puertas de mi casa a extraños. Pasaron un par de horas antes de que se marcharan, no sin antes robarse un par de sombreros y desmadrar todos los adornos y bocadillos (la gelatina estaba vertida en los dulces, las arañas rotas y las telarañas arrancadas). Para mi esto fué causa de gran indignación, a lo que algunos llegaron y dijeron la frase más estúpida del mundo: “Tómalo con calma, son solo dulces”.
Obviamente la causa de mi indignación no fué la “gran pérdida” que suponen unos cuantos dulces y adornos de papel. El motivo central de mi reacción fué el abrir las puertes de mi casa, ofrecerles comida y bebida y recibir una bofetada a cambio de mi amabilidad.
Para los que me conocen saben que me gusta coleccionar enemigos, estos seres inmundos y purulentos (al menos en mi mundo) la gran mayoría de las veces, antes solían ser muy buenos amigos mios. Y los motivos por los que yo elijo desterrarlos de mis tierras son vistos como “insuficientes” por los demás. Yo les pregunto, ¿No es acaso suficiente la traición a cualquier escala para terminar una amistad?, ¿No es motivo suficiente exigir un poco de gratitud por años de lealtad?, ¿No es razonable pedir un poco de la empatía ofrecida?. Si continúo con la lista no terminaría, sin embargo es importante comprender que un ladrón no es aquel que roba bancos, un ladrón es aquel que “pide prestado” y nunca lo regresa, aquel que “se encontró” 10 miserables pesos en tu carro o el que nunca aporta cuando se piden las pizzas.
Somos demasiado “tolerantes” con las faltas humanas. Digo, no vamos a colgar a alguien porque se robó 10 pesos, pero si de verdad se dicen hombres y mujeres, está en el “ladrón” reconocer su culpa y ofrecer una retribución, no solamente darte unas palmaditas en el hombro y decirte “llévatela leve, no te vas a quedar pobre”. Esta es la gran causa de mi indignación con la sociedad, porque meterse a la fila “no es tan malo”, hablar mal de mi amigo a mis espaldas “no le hará daño”, bajar una vieja es ridículo puesto que “hay más peces en el mar” y un largo e tcétera.
Yo hoy los exhorto a pensar con los pies en la tierra y reconocer sus faltas, que no por ser humanos se les pasa en automático. Les invito a checar porque tienen la reputación que tienen, cobardes, doble cara, flojos, pendejos, inútiles, malagradecidos, piojos, inservibles, etc. Seguramente hay atrás un largo legado de pequeñas acciones que hacen suponer una patología mayor.
Yo por lo tanto soy conocido como rencoroso y vengativo, por mi largo historial de aplicar justicia a mis relaciones, puesto que todos los que he jusgado, me he sometido al jurado antes de emitir mi juicio y salgo ileso. En pocas palabras, solo condeno los actos no recíprocos, todo aquello que yo haya dado y no se me haya devuelto y no me importa pagar el precio de ser conocido como rencoroso y exagerado, estoy labrando mi camino como una persona congruente y no me puedo dar el lujo de “tolerar” faltas tan graves disfrazadas de “pequeños errores”.
Qué pasaría si todos aplicáramos nuestros valores con justicia? segurametne no nos quejaríamos tanto del asqueroso país de tercera en el que vivimos, son estas pequeñas condolencias de ética lo que lleva al mundo a cometer los actos más desagradables.
Por último, solo algo debo mencionar. Aquel que reconoce sus faltas y se redime merece misericordia, pero aquel que en su orgullo se escuda bajo la frase “está exagerando” merece ser castigado. Esto al menos en mi mundo, un mundo que pretendo mejorar, un mundo que me gustaría fuera justo, un mundo al que muchos e invitado y pocos se han quedado.
octubre 25, 2011 a 10:17 am
Estoy de acuerdo contigo, también prefiero ser considerado rencoroso a tolerar la “amistad” de unos piojos, creo que todo es culpa del maldito conformismo, un abrazo mi estimado.
octubre 25, 2011 a 10:18 am
Me da gusto saber que queda gente pensante en el dojo, un saludo.
octubre 25, 2011 a 1:06 pm
Buen, Post. Si creo que el principal error de la estructura social del país no es cometer las faltas si no pasarlas por alto.
octubre 25, 2011 a 6:22 pm
Y empezar desde poquito “al cabo no se nota” y así le vamos siguiendo. Gracias por tus comentarios.