Dulce venganza?
Para un sujeto rencoroso e impulsivo como su seguro servidor, la venganza es la panacea de las fantasías destructivas. Es delicioso soñar despierto en como vas a hervir en aceite a tus enemigos o tal vez desmembrarlos con automóviles atados a sus extremidades. Sin embargo estas fantasías cada vez exigen mayor realismo, en pocas palabras llevarlo a cabo.
No estoy diciendo que sea un asesino en serie en potencia, solo que cuando los insultos de las personas se hacen más frecuentes, mi necesidad de “justicia” se hace cada vez más grande. Y aunque admito que no sería capaz de hervir en aceite a una persona, si me gustaría llevar acabo algún tipo de venganza… como a la gran mayoría de humanos en esta tierra. Ay de mi… al parecer la realidad supera por mucho a la ficción.
Hoy tuve una extraña epifanía, sin saber me involucré en algo que cambiaría mi visión de la vida radicalmente la cual planeo compartirla con ustedes:
Estaba manejando como todo un campeonazo por las sobresaturadas y agresivas calles de mi linda y narcohabitada Guadalajara, en busca de un miserable espacio para estacionar mi velero automotriz. Después de muchísimas frustrantes vueltas a la manzana, divisé un espacio lo suficientemente grande para poder acomodar de manera apropiada mi crucero trasatlántico con ruedas. Primeramente puse mis luces intermitentes para hacer saber que me voy a estacionar, luego me adelanté para empezar con el proceso de estacionamiento en reversa (porque como soy hombre se me facilita de sobre manera… lo siento señoritas, la verdad sea dicha) y en este triste instante, el sujeto de atrás (en un auto mucho más pequeño) se metió (cerdamente) en el espacio que yo estaba tratando de llenar con mi auto. En ese momento me sentí completamente ultrajado! un sujeto vio mi oportunidad y la tomó sin consentimiento!. Justo cuando iba a desatar una furia de pitidos y mentadas de madre, otro auto se puso atrás de mi y me di cuenta que no podía entretener la fila de autos solo por mi coraje, así que con toda la rabia y la frustración seguí mi camino.
Por azares del destino, mientras buscaba otro lugar dándole vueltas a la manzana deseandole todas las posibles torturas anales al sujeto que me robó mi lugar, encontré otro espacio a unos pocos metros del auto del infractor de mi legítimo lugar, estacioné mi carro y caminé a mi destino mientras observaba la fácil que sería llevar a cabo una venganza en el auto del sujeto. Pasé al lado y me dije “debería rayarle el carro” pero decidí ir al lugar que tenía planeado y dejar pasar esa oportunidad para después.
Al alejarme del carro un remordimiento terrible se apoderó de mi ser, debería de tener los pantalones para hacer justicia por tan terrible acto realizado hacia mi integridad!!! (bueno, solo quería que este fulano aprendiera a no robar lugares) y sabía que si no hacía algo me iba a estar lamentando todo el día y aparte iba a estar haciendo corajes, así que decidí “si cuando vuelva el auto sigue ahí, tomaré mi venganza”.
Efectivamente, al regreso estaba el auto ahí, esperando un “justo castigo” y el ejecutor estaba de camino. Durante el trayecto de una cuadra, empuñé mi navaja de bolsillo con mi mano tambaleante mientras mi corazón decía que no y mi estómago me decía que si. Y recapitulé mil veces y siempre llegué a la misma conclusión: él debía ser castigado. Por primera vez en la vida, iba a hacerme justicia por mano propia sin dejar que mis pensamientos nublaran mi desición. Empuñé fuertemetne la navaja y apagando mi conciencia rayé el auto concienzudamente, me alejé sin voltear atrás, subí a mi carro y me fuí.
En el momento me sentí muy feliz, por fin el “idiota” aprendería a no estar robando espacios destinados a otras personas y yo habría saciado mi sed de venganza. Sorprendentemente la sensación duró 5 minutos y luego llegó el golpe de conciencia. El era un ladrón de espacios, yo era un rayador de carros… no soy mejor que él. Revisé en mi mente mil veces la acción y no encontré justificación para mis actos, cabe mencionar que aún creo que se mereció la rayada de carro, pero no si yo soy el ejecutor.
Siguiendo la línea de mis cada vez más extraños valores, traté de encontrar el auto para pagar los daños (aunque no quería) pero me fué imposible, cuando llegué de vuelta ya no estaba y me dejó solo con mi remordimiento. Cabe mencionar que no me siento mal por el hecho de rayar un carro, me siento mal porque me rebajé a mi mismo, porque me convertí en lo que odio y de lo que siempre me quejo y aunque aún creo que él merecía un tipo de casigo, también acepto que no estoy capacitado para ejecutar una sentencia autoproclamada.
En fin, hoy ya hice mi daga y no puedo remediar lo que hice, pero como por arte de magia dispersó todos mis deseos de venganza y mis planes para llevarlos a cabo de todos aquellos con los que siento que me deben algo. Creo que me sirvió para madurar y para darme cuenta que la venganza no es un camino viable, porque no hay regreso. Además si se requiere de una venganza, quiere decir que nuestros motivos buenos no gritan suficientemente alto el tipo de persona que somos. Sé que tal vez tenga un poco de mal karma por esta acción, pero se que en el futuro será un aprendizaje importante para mi crecimiento como persona.
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Esta entrada fue publicada el agosto 23, 2010 a las 10:28 pm y archivada bajo Acerca de Miguel Barragán, Tomando acción . Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada a través del feed RSS 2.0 Puedes dejar una respuesta, o trackback desde tu propio sitio.
agosto 25, 2010 a 11:43 am
debiste esperarlo y asustarlo con tus habilidades ninjas
agosto 25, 2010 a 8:24 pm
Se hubieran subido de tono las cosas ninjamente jajaja
agosto 25, 2010 a 10:49 pm
El otro día a una amiga le pasó eso en un centro comercial, y pitó y pitó hasta que el fulano se bajó y fue caminando a su ventana, ella aún arriba del auto. Mi amiga le recordó a su progenitora y le aventó una botella de agua en la cara. Lo gracioso es que después de contar la anécdota dice: “A ver si le quedan ganas de volverlo a hacer”… Es nuestro eterno deseo de educar al prójimo, qué le vamos a hacer?
agosto 25, 2010 a 11:20 pm
Son cosas del diario, pero lo que si se es que no se puede educar a la sociedad, los que nos podemos educar somos nosotros mismos.
agosto 26, 2010 a 9:40 am
pordia juzgarte de delincuente, pero esa parte no me toca a mi
jajajajajaja
Delincuente
agosto 26, 2010 a 2:55 pm
El comal le dijo a la olla jajaja
agosto 28, 2010 a 11:32 am
La venganza es y será inútil, digo yo. No sirve más que para crear problemas que en primer lugar se podrían haber evitado. ¿Cómo? Cosa de cada uno.
agosto 29, 2010 a 5:38 pm
Bueno, no es lo mismo enfrentarse a la venganza cada quién dependiendo del grado del agravio que simplemente decir “la venganza no es la salida”. No juzgo tu parte, ni pretendo decir que no hayas vivido algo similar, después de todo nisiquiera se quien eres…
La venganza es un sentimiento muy humano y una “necesidad” a la que debemos sobreponernos cada quien como persona, pero tembién creo que es importante probarla, para de ahí escoger realmente un camino libremente y no solo no tomarla “porque no es la salida adecuada”
Hay veces que para apreciar la luz, debemos estar inmersos en la oscuridad.