El regalo del placer

El otro día me encontraba dándome un largo baño caliente en tina, mientras descansaba mi adolorido cuerpo, resultado de un largo y pesado entrenamiento. Misteriosamente mientras estoy bañándome salen muchas de las ideas para escribir en este blog y esta no fué una excepción. No pude evitar notar como ese placentero estado de relajación era todo para mi en ese momento, no necesitaba absolutamente nada, ni se me ocurriría salir de ahí para hacer algo más emocionante, tampoco me sentía solo ni con ninguna otra necesidas, estaba completamente feliz.

Inmediatamente después de que me vino ese pensamiento a mi mente un segundo ocupó su lugar: cuánto dinero me costó ese estado mental? Me di cuenta que el costo económico fué muy poco debido a que el entrenamiento lo hice al aire libre y por mi propia cuenta y sin embargo el beneficio obtenido era mucho mayor a loq ue invertí en un principio, a lo que mi mente luego luego saltó a otro tipo de pensamiento un tanto paralelo.

Me dí cuenta que cuando nosotros hacemos un regalo, este siempre está en función del placer, puesto que de otra manera no sería un regalo (al menos no uno bueno). Estos regalos tienden a perder el sentido con el paso del tiempo y con la incrementación del poder adquisitivo, ya que basamos nuestros regalos en el costo de los mismo y no tanto en el placer que le darán al usuario.

Vaya, dar un regalo es mucho más sencillo de lo que parece, hay miles de cositas disponibles en nuestro arsenal que generan grandes cantidades de placer y no son precisamente caras, el problema es que no estamos acostumbrados a percibirlos como tal, queremos que el regalo sea grande, pesado y caro, si no… no lo es.

Para mi, recientemente descubierto, un regalo tiene que estar arraigado a experimentar el mayor placer posible con el menor esfuerzo y si vemos al rededor la vida está llena/repleta de estos detallitos. Todavía no se les ocurre nada? quieren que les solucione todo, qué les de ideas? bueno bueno, para mi estos son regalos baratos y muy placenteros.

  • Un chocolate. No una caja ni una escultura, solo un chocolate, tratend e regalarle uno de estos a uno de sus amigos, seguramente se iluminarán sus caras con solo verlos. Y esto no termina aqui, el chocolate está repleto de componentes que nos hacen segregar endorfinas por lo tanto nos hace sentir bien y el hecho de que sea dado sin esperarlo lo hace aún mayor.
  • Una buena plática. Normalmente alguien cumple años y su mejor amigo se lo lleva al bar más exclusivo, le paga todo el consumo y el cover y al final de la noche siempre está el sentimiento de que no hubo muy buena comunicacion por el ruido y por el adormecimiento de la mente causado por el alcohol, pero eso si, el ambiente “no faltó”. No hay nada más placentero que una buena conversación con un viejo amigo, ni siquiera tiene que ser en el lugar de moda, de hecho llegar de sorpresa y ofrecer un poco de nuestro tiempo suele ser lo bastante estimulante para nunca olvidarlo.
  • Un masaje. Bien, esto puede ser tema tabu por aquello de tocar a otras personas, pero bueno, pongámoslo en pareja. Un masaje significa la oportunidad de deshacerse de una buena carga de innecesario stress acumulado por todo el día/semana/mes y a la vez disfrutar de una dotación de endorfinas patrocinadas por nuestro propio cuerpo, a la vez que se estrechan lazos entre los 2, para mi esta será siempre “la opción”
  • Una flor. Si si si, ya se que esto es lo que se regala típicamente a una mujer, pero en verdad que si son del tipo de personas que aprecian la belleza una flor lo tiene todo, son suaves, tienen un dulce aroma y aparte son llamativas a la vista. Eso si, se necesita observar la flor, no solo recibirla y ponerla en un jarrón con agua, pero en general, las flores tienen grandes cantidades de elementos placenteros que están esperando a que los interpretemos.
  • Arte. A lo largo del tiempo el hombre siempre ha tenido en alta estima el arte, y cada generación parece reinventarse a si mismo. Cuando hablo de arte, no hablo de comprar una pintura o un cd de música, hablo de regalar arte propio, un dibujo, una canción, un poema o cualquier cosa que esté a disposición ya que cada persona debe tener facilidad en por lo menos una rama de arte. Este esfuerzo normalmente es bien recibido y da mucha satisfacción de que alguien dedique una parte importante de su tiempo en agradarnos.
  • Humor. Para mi esto es lo más placentero que alguien puede darme, un buen rato de liberar stress sin estar hablando de nada serio. Cuando vamos creciendo nace la horrible tendencia de hablar de “cosas serias” la gente se cree tan madura y sofisticada que solamente hablan de negocios y proezas personales, pero pierden la capacidad de reir. Para mi, el estar rodeado de gente con buen humor lo es todo, los negocios pueden esperar y las platicas serías son para el domingo, pero nada mejor que un rato de buen humor para tener un día muy placentero.

Bueno son solo unos ejemplos, pero creo que es importante retomar todo aquello que nos gustaba cuando fuimos niños, antes de volverse serios y centrados en el dinero y las cosas grandes. Vean que las cosas que más disfrutan no cuestan mucho, como una buena comida, una silla cómoda, un buen descanso en las noches o un baño caliente, lo demás ya son gustos adquiridos, pero lo escencial siempre será bien recibido.

2 Comments

  1. 1
    Marlet Says:

    Es cierto, nos dejamos envolver por la mercadotecnia y olvidamos todo aquello que nos puede brindar un enorme placer por un muy bajo (o nulo) costo.

    Es como cuando pensamos en darle un regalo a un niño pequeño, uno se va por lo que está de moda, por lo que se ve más asombroso y lo más costoso.. para que al entregarselo al niño en cuestión, te des de topes en la cabeza por haber gastado tanto para que el pequeño se entretenga jugando con la envoltura y el contenido termine en un rincón en el olvido :P

    En lo personal prefiero recibir detalles “pequeños” pero que encierran mucho significado.

    Saludos!!

  2. A mi me gustaba de niño jugar con cajas grandotas, era lo mejor que me podía pasar cuando alguien compraba algo voluptouso como un refri o una tele, yo de inmediato me quedaba con la caja para hacer naves o cosas con ella.


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